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El Tarot de Maritxu

Comenzaré diciendo que el Tarot para los ocultistas es como el símbolo supremo, suma y compendio de la ciencia oculta antigua. Para el filósofo hermético es motivo de la más profunda meditación.

Picard en su Manual sintético y práctico del Tarot revela el mundo de las ideas y principios y nos permite sorprender las leyes de la evolución de los fenómenos. Cuando contemplamos sus extrañas figuras, nuestra primera impresión es de sorpresa, de curiosidad, pero al comprenderlas la curiosidad se convierte en interés, pues nos hallamos en presencia de un monumento del pensamiento humano; y tras sus figuras vemos algo más que un producto de la fantasía de algún ser ocioso y humorístico. «Somos capaces de leer un alfabeto, pero incapaces de, leer una imagen», dice Oswald Wirth y añade: «Adivinar es imaginar con justeza.»

La gimnasia imaginativa que proporciona el Tarot es personal e intransferible. Aún si despreciamos sus virtudes adivinatorias o su carácter iniciático, aún si lo tomamos sólo como una colección de estampas organizadas según un modelo caprichoso, el poder sugeridor de ese modelo es tan apasionante que justifica la existencia de todos los discursos y las tesis variadas que su misterio ha producido.

Bajo diferentes formas, el Tarot existe en todos los pueblos: egipcio, indio, musulmán, chino, alemán, bohemio, etc: El de este último es según Papus el más antiguo. La existencia de los tarots parece obedecer al deseo o necesidad de simplificar el Conocimiento Universal en una especie de clave iniciática. Actualmente existen muchos tarots (ya que en estos últimos años se ha puesto de moda), pero los más conocidos son el Tarot de Etteila (anagrama de Aliette, verdadero nombre de su creador, de oficio peluquero, en la época de la Revolución francesa). Ha sido comentado por Elie Alta, que lo considera la mejor reconstrucción del egipcio, según el libro de Thot: Fue dicho Tarot usado por los más célebres adivinos, como Mlle. Lenormand.

Existen también el Tarot de Wasillaus, el Tarot italiano, el de Besançon, el Tarot de Marsella (estos últimos muy buenos), el de Oswald Wirth, este último formado según los principios sentados por el gran ocultista Eliphas Leví, con un simbolismo definitivamente : conforme con el Tarot simbólico primitivo.

El Tarot de J. Gringonneur, el cual recibió 57 soles parisinos en 1392, por pintar 3 juegos de naipes del Tarot para el rey Carlos VI de Francia (pueden verse en los archivos de la Biblioteca Nacional de París, 17 cartas del Tarot de Gringonneur).

El de Visconti Sforza (1415 ó’ 1430) pintado por Bonifacio Bembo, el cual recibió 1.500 piezas de oro por un solo juego de naipes (en la Academia Carrara de Bérgamo quedan 26 cartas de dicho Tarot).

El verdadero origen del Tarot es incierto y confuso, según Court de Gebelín en su obra Monde Primitif (1781), es el único libro sobreviviente de las dispersas bibliotecas egipcias. La opinión moderna más verosímil, no es que procede de los juegos de naipes, sino que representa una obra colectiva, que se remonta a los tiempos más lejanos, consagrada por la tradición, que los bohemios han conservado. Es decir, que se trata de un verdadero libro en hojas o láminas, combinables según reglas destinadas a estudiar pasado, presente y futuro individual o colectivo.

Lo característico del Tarot es lo poco que en el fondo ha cambiado a través de los siglos. Sus modificaciones no son más que detalles de forma que obedecen a la fantasía de los artistas que los dibujaron, variaciones que reflejan estilos de vida, arte y conocimiento de su época. Estas originales barajas, pintadas a mano y a todo color, son piezas únicas, hoy son ávidamente buscadas por coleccionistas de arte, museos, bibliotecas y ocultistas.

Para su interpretación conviene tener nociones, conocimientos de Astrología y del Esoterismo de los números. P. Piobten en su Formulaire de Haute Magie muestra las relaciones de las figuras taróticas y sus símbolos con las 22 letras del alfabeto de Magos, creado por Esdrat. Como el Tarot habla, espero que con sagacidad e intuición sean sabiamente interpretadas sus figuras simbólicas y místicas; se leen claramente el pasado, el presente y las posibles extensiones y direcciones que en el futuro existen.

Maritxu Güler, El gran Tarot esotérico

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